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viernes, 13 de enero de 2012

Capítulo 0: El comienzo de una aventura.


Una noche fría y oscura, en un pueblo de las afueras de Nékredam, yace un bosque donde los seres vivos que lo habitan no son especialmente normales; seres místicos, sorprendentes, que con solo una mirada se te presenta la muerte.
En ese pueblo vive una muchacha llamada Bera, ella es morena de ojos verdes, pelo medianamente largo, alta, delgada, se podría decir que es una de esas modelos de medidas 90,60,90.
Ella vive con sus padres, en un valle con un lago enorme. Sus padres son granjeros, ella, era una estudiante de 1º de bachillerato.
Cada noche se apoya en la barandilla del balcón de su casa reflexionando sobre sus cosas, y ella sabía perfectamente que sentía curiosidad por el bosque "encantado", que se encontraba no muy lejos de su casa.
Un día en el instituto, como siempre, Bera siempre se reune con sus amigos de la infancia antes de las clases, ellos eran Mark, Drake, Moni, Luck y Sandra. Como la curiosidad la tentaba sacó el tema del bosque:
-¿Por qué no vamos un dia al bosque que está cerca de mi casa?
-Bera, ¿estás loca? dicen que está poseída, que hay seres del infierno, y que es la casa del diablo.-Comentó Moni asustada.
-Yo en esas cosas no creo, si quereis venir, mañana a las 8 de la noche en mi casa ¿vale?-Respondió Bera muy decepcionada por parte de sus amigos.
Durante las clases Bera no paraba de darle vueltas a la cabeza el comentario de Moni, "es la casa del diablo", --¿el propio satanás vive en un bosque?, es imposible.- Pensó Bera.
Ya aburrida de atender al profesor, la última hora se dedicó a ver por la ventana, la verde hierva dos manzanos,y, en medio, una pantera con ojos rojos como el fuego. Bera se quedó hipnotizada mirándole fijamente a esos ojos ardientes, y a la vez sensuales, es como si todo lo demás no existiera, solo era la pantera, y ella.
-Bera,Bera,BERA!-Gritó Sandra.
-Hay! ¿Que pasa?-Contestó Bera media ida.
-Es hora, vamos a casa, mañana estaremos todos en tu casa ¿vale?-Contestó Luck.
-Vale, mañana os espero.
Ellos se fueron del aula y ella se quedó meditando lo ocurrido. Se levantó rápidamente y se asomó por la ventana; la pantera, ya no estaba.

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